LA BELLEZA FUNCIONAL

Para empezar a entender lo que se expone a continuación, habría que hacerse algunas preguntas: ¿Qué es la belleza?, ¿Cuáles son los criterios a tener en cuenta para determinar que algo o alguien es bello o no lo es?, ¿Qué factores determinan que algo o alguien sea bello?

 

Estaremos todos de acuerdo en que esto es algo muy subjetivo y de libre interpretación, es decir, que lo que a un individuo le puede parecer bonito o agradable a la vista, a otro le puede parecer todo lo contrario. También pueden entrar en juego otros factores, igualmente subjetivos, que puedan inclinar la balanza hacia un lado o hacia otro y que no tienen nada que ver con lo estrictamente visual. 

 

Por poner un ejemplo, una persona puede no ser atractiva a priori a la vista de otra y teniendo en cuenta los cánones de belleza más o menos establecidos, pero puede resultar tremendamente atractiva en todo su conjunto por su carácter, carisma, inteligencia, personalidad, etc.

 

Pero en el mundo animal hay algo que parece más que evidente desde un punto de vista evolutivo y es que en términos generales, los animales que son considerados más bellos para el criterio de la mayoría, son precisamente aquellos que han adquirido una serie de características morfológicas concretas para tener éxito en la caza. 

 

Pongamos como ejemplo al zorro que todos conocemos… un animal que indudablemente, es considerado agraciado físicamente por casi todos. Fijémonos en él por un momento…Lo primero que nos llama la atención de este animal son sus enormes orejas… siempre tiesas, masivas y muy características de los animales que tienen una gran capacidad auditiva… efectivamente, los zorros tienen en su finísimo oído, una herramienta fundamental para sus lances de caza. Fijémonos ahora en su hocico… largo, fino y acabado en una nariz que nunca descansa como una de las narices más eficaces de todos los mamíferos existentes, lo que es una cualidad bastante representativa de todos los cánidos. Ojos brillantes, largas vibrisas, pelo apretado y una hermosa y peluda cola que, como si fuera la barra de un equilibrista, sirve de elemento de compensación y contrapeso en sus veloces carreras por el monte. 

 

Efectivamente, el zorro es un animal hermosísimo para casi todo el mundo y podríamos decir que todas las características morfológicas que este animal ha adquirido de sus antepasados, junto con unas pautas de conducta determinadas, son las que hacen de este animal un grandísimo depredador. 

 

Pero incluso, dentro de un mismo orden y lo que resulta más curioso aún, dentro de la misma familia, hay animales que presentan grandes diferencias con otros que están muy emparentados taxonómicamente hablando con ellos mismos y que presentan rasgos más o menos bellos en función de su manera de conseguir su comida. 

 

A grandes rasgos y para que lo entienda todo el mundo, los animales que necesitan cazar para comer y que para ello precisan (por la cuenta que les trae) de buena vista, buen oído, buen olfato, buen plumaje o pelaje, etc. para poder capturar a unas presas que, por otra parte y generación tras generación, van perfeccionándose también en el camuflaje o en la huida, serán más agraciados estéticamente según unos cánones más o menos establecidos, que aquellos animales que se alimenten de carroña, de despojos o simplemente no tienen que hacer grandes esfuerzos para conseguir su alimento. 

 

Pongamos algunos ejemplos más… el marabú africano, un ave tropical que se alimenta de carroña y carne podrida, pariente cercana de nuestras cigüeñas y que presenta un aspecto bastante peculiar. Mide 1’50m, con un pico enorme, con sus patas desnudas y siempre sucias, con una cabeza desnuda y un cuello igualmente carente de plumas y que presenta unas verrugas, unas manchas y una papada que lo hacen especialmente poco agraciado. Por otro lado, nuestra conocida cigüeña… un ave hermosa y pariente cercana del marabú, con su pico escarlata, su plumaje apretado como gran planeadora y una belleza que le ha permitido poder alimentarse de presas vivas y al mismo tiempo, entrar en este grupo de animales bellos. 

 

Vamos con más ejemplos… el leopardo… tan noble, tan matador y tan bello que fue muchas veces cazado para vestir con su piel a las más distinguidas señoras de clase e incluso día tras día, podemos ver sus imitados estampados en infinidad de prendas de moda. Ese pelaje tan hermoso, con esas coloraciones concretas no es, ni más ni menos, que una herramienta más de caza que le permite camuflarse perfectamente con el entorno. Por otro lado, la suavidad de su pelaje, tiene como finalidad la de no hacer ruido cuando se desplaza entre la hierba alta de la sabana. 

 

Ahora bien… ¿a alguna de estas señoras amantes de la peletería se le ha visto alguna vez con un abrigo de piel de hiena?, no, ¿verdad?… pues casualidad o no, la hiena se suele alimentar de carroña y no necesita un pelaje con estas características para la caza y tan hermoso al mismo tiempo.

 

Pero, ¿qué pasa con los animales herbívoros? porque los hay realmente hermosos… pues sí, así es… y esto es algo realmente fascinante. Han sido los propios depredadores los que han ido empujando a sus presas hasta el perfeccionamiento y han sido las mismas presas las que han hecho mejores a los depredadores. 

 

Nos imaginamos a los antepasados del leopardo al que hemos usado como ejemplo anteriormente, cazando antílopes mucho más lentos y torpes que los actuales. Estos, a lo largo de miles de años han ido perfeccionándose en una increíble carrera evolutiva haciendo que siempre fueran los más rápidos, los que mejor sabían esconderse y por otra parte los más bellos, los que más posibilidades tendrían de transmitir sus genes a las próximas generaciones y así, año tras año, siglo tras siglo y milenio tras milenio se fueron modulando los matices morfológicos, cromáticos y de conducta hasta llegar hasta los antílopes actuales. 

 

De la misma manera, pero a la inversa, estos antílopes fueron tirando de los depredadores más aptos para la caza, dejando en la estacada a los que, incapaces de alcanzar a los, cada vez más astutos y rápidos ungulados, no podrían transmitir a sus descendientes sus paupérrimos genes de mal cazador. 

 

Maravilloso esto de la evolución adaptativa y la supervivencia del más apto, pero… ¿que nos ha pasado a los humanos?

 

Hasta ahora hemos estado usando el término «belleza» por especies y no por individuos y contábamos que hay especies animales que nos resultan bellas y otras no tanto, pero en la especie humana hay una gran cantidad de variantes individuales a lo largo y ancho del planeta que lo hace una especie muy particular en este sentido. 

 

Sin querer poner el foco en el tema de las razas, etnias y demás porque nos meteríamos en un abismo del que yo difícilmente podría salir, nos centraremos en las diferencias que pueda haber en cuanto a la belleza se refiere dentro de una comunidad pequeña como puede ser un pueblo como el nuestro. 

 

¿Por qué hay tanta variedad de personas en los individuos de una comunidad rompiéndose así esa homogeneidad característica del resto de las especies del planeta donde tan solo hay diferencias sutiles e incluso, en la mayoría de los casos, inapreciables a la vista humana?

 

Pues porque hace muchos años que el Hombre dejó de ser un depredador y una presa al mismo tiempo y así como el resto de seres de una comunidad, explotan un nicho ecológico concreto donde todos los miembros de una misma especie comen lo mismo, a las mismas horas y de la misma manera ya sean depredadores o presas, los seres humanos hemos diversificado tanto nuestros hábitos y nos hemos globalizado tanto, que nos hemos ido modulando de maneras muy diferentes. 

 

Es por ello que en una sola familia puede haber personas obesas, delgadas, de complexión fuerte, altos, bajos, rubios o morenos debido a que no todos nos alimentamos igual, no todos nos movemos igual y nos todos tenemos las mismas costumbres siendo así, una especie totalmente anómala dentro del mundo animal.

 

Y lo de la belleza humana… pues ahí sí que no quisiera meterme pues «para gustos los colores» pero dudo mucho que esa belleza de cuerpos perfectos a base de ejercicio físico y tablas de gimnasio se pueda comparar con la belleza funcional que tuvieron nuestros antepasados donde todo era tan sencillo y tan vital al mismo tiempo… «comer y no ser comido».

 

10-12-2025

Rubén Zafra Rodríguez

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