Décadas cuidando las alas blancas de Jaén: pueblos y custodios al servicio de las cigüeñas | Jaén hoy
Un grupo de jóvenes en los 70 el que se encargó poco a poco de identificar y monitorizar los nidos para analizar dónde aparecían o desaparecían y cuáles eran las causas de estas variaciones

Son sinónimo de buena suerte, vienen con la primavera y a veces con un regalo (o eso dice el dicho popular). Las cigüeñas llevan parando en una zona muy marcada de la provincia de Jaén durante siglos, aunque desde los años 70 unos guardianes se han encargado de que su número no se reduzca y les sea cada vez más fácil poner el nido, que sus pollos puedan crecer sanos y que sea un lugar habitual para ellas porque aunque su vuelo no sea imponente los beneficios son muchos.
Desde finales de los años 80, en la provincia de Jaén se ha desarrollado una labor persistente para conservar la cigüeña blanca, gracias al trabajo del Grupo de Anillamiento Científico Erithacus Sur. Este esfuerzo conjunto entre científicos, autoridades locales y la ciudadanía busca no solo controlar y seguir la evolución de la población, sino también mitigar los riesgos y amenazas para estas aves.



