Águila real un proyecto del Grupo de Anillamiento Científico Erithacus Sur

El anillamiento de ciertas especies, como es el de águila real (Aquila chrysaetos) requieren un esfuerzo especial, no solo por donde se encuentran sus nidos, también porque necesitan de un exhaustivo seguimiento a lo largo de casi todo el año.

 

Una vez que se han emancipado las crías del año anterior y han abandonado el territorio de sus progenitores, normalmente en otoño, hay que intentar leer esos ejemplares jóvenes para conocer aspectos de su dispersión juvenil  y para eso hay que estar atentos al avistamiento de individuos inmaduros  de esa especie en todos los recorridos realizados; y si se detecta alguno hacer filigranas para poder leer la anilla de lectura a distancia.

 

A principio de año en pleno invierno hay que recorrer los territorios, para confirmar que las parejas siguen en ellos o si por el contrario han cambiado de lugar. Eso puede ocurrir por molestias que se den dentro de la etapa prenupcial y son varios los motivos como:

  • Las escaladas ilegales.
  • Las quemas de material de podas ya sean agrícolas o forestales.
  • Las rutas de senderismo por lugares inapropiados y sensibles.
  • Actuaciones de caza en la proximidad de las plataformas de cría.

Todo esto y otras cosas son la causa de que ciertas especies que tienen un ciclo  reproductor largo, abandonen sus territorios de cría en busca de otros más tranquilos.

 

Las visitas a los territorios y las observaciones de las plataformas, son necesarias a partir de principio de primavera, para confirmar que los nidos están nuevamente ocupados y así ir planificando las fechas adecuadas para intervenir; ya que el anillamiento hay  que realizarlo en unas fechas concretas donde los pollos estén en una horquilla de fechas que sean adecuadas para su anillamiento.

 

Hay que resaltar que todas estas observaciones se realizan a larga distancia, de forma que no se interfiera en las áreas de seguridad de las aves, para que su tranquilidad sea máxima.

 

Como lo indica el vídeo que os he puesto acompañando a este escrito. Imágenes tomadas a una distancia más que segura, como demuestra el comportamiento tranquilo del ejemplar mientras realiza sus tareas de cuidado de su prole, tan pequeña aún que no asoman ni la cabeza. Esto se puede realizar gracias a la utilización de material óptico adecuado de alto alcance.

 

Y por último el día del anillamiento que supone un esfuerzo especial, donde todo tiene que estar organizado y previsto con detalle: El material adecuado y el equipo humano: que ha de constar de Anillador coordinador y responsable del operativo, anilladores de apoyo, escalador, porteadores, todo esto con el equipo adecuado de desplazamiento, óptica, comunicación, (ya que son zonas donde no suele haber cobertura de móvil), material de escalada y material de anillamiento. A todo esto hay que añadirle profesionalidad, prudencia y precaución.

 

En este momento el proyecto se está llevando a cabo por el siguiente equipo de trabajo:

  • Juan Manuel Miguel Pinés, Anillador Experto nº 640006. Coordinador del proyecto.
  • Francisco Javier Pulpillo Ramírez Anillador Específico nº 640022. Trabajos en altura.
  • Pedro Antonio Jódar de la Casa, Auxiliar de Anillamiento, explorador y porteador.
  • Pedro Antonio Pulpillo Ramírez. Aprendiz de Anillamiento y porteador.

También han participado en el proyecto:

  • Francisco Manuel Camacho Martín. Anillador experto nº 640032 y porteador.
  • Rubén Zafra Rodríguez, Auxiliar de Anillamiento, explorador y porteador.

Nuestro agradecimiento a la Delegación Territorial de Sostenibilidad y Medio Ambiente en Jaén, por la concesión de los permios necesarios para trabajar con la especie.

 

Por último recordaros que podéis ver nuestros trabajos y proyectos en  https://siece.org/g-a-c-erithacus-sur

Juan Manuel Miguel Pinés

Coordinador del Grupo de Anillamiento Científico Erithacus Sur

 

Compartir:
Scroll al inicio